De terrazas, azoteas y patios

La ciudad, ese amasijo arquitectónico que nos produce sensaciones encontradas, aun tiene espacios por descubrir y cuestiones por resolver.

Cada comunidad de vecinos suele tener sus características y a lo largo de la historia, hemos visto como ciertos espacios quedaban en una situación de casi abandono o infrautilizados. Patios de luces que se convierten en el cenicero de vecinos poco solidarios, ese trapo de cocina o calcetín que calló un día y ves, mes tras mes, tendido en el suelo cada vez más raído.

Qué decir de las azoteas, esas casi desconocidas que en el mejor de los casos contaban con un tendedero. ¿Quién tiene las llaves de la azotea? muchas veces guardadas, por un vecino o presidente de la comunidad, como si fuesen los documentos clasificados del 23F.

Y ante esto nosotros, vecinos comunes que asistimos a estos hechos unas veces como espectadores, otras cuestionándolo y otras simplemente sin preguntarnos por qué seguimos mirando el calcetín o añorando el poder de la llave.

Pues bien, si hay algo que en Madlyn nos apasiona es abrir la puerta sea cual sea, retirar el calcetín, quitar la cerradura de la azotea y disponer para la vida a estas terrazas, azoteas y patios.

En todas nuestras comunidades cada espacio se cuida al milímetro y la arquitectura en ocasiones nos regala experiencias absolutamente alucinantes. Recuperando para el día a día joyas que habían quedado en el olvido durante años.

Uno de estos casos es nuestra comunidad de la calle José Espelius, un edificio de 1952 con una cubierta plana de casi 1000 metros cuadrados con unas vistas absolutamente alucinantes de la ciudad. Sin uso alguno durante décadas y ahora en pleno proceso a convertirse en una azotea de referencia en la ciudad.

Éste es quizá el ejemplo más espectacular pero hay magia en cada espacio, como el patio de luces de la Calle Caramuel. Actualmente un espacio dotado de parking de bicis, mobiliario de exterior, plantas, luces solares y sobre todo, de vida. Y así en todas nuestras comunidades.

Ahora más que nunca te proponemos que levantes la mirada y respires en espacios que forman parte de tu comunidad, que aportes, que hagas tus barbacoas que invites a tus amigos, en resumidas cuentas que des una nueva vida a esos espacios que ya eran para todos los vecinos.

Porque participar es el futuro de la comunidad.